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Marketing9 min

Los presupuestos pequeños obligan a tener disciplina. Conoce tu economía unitaria, concentra el gasto en un canal a la vez y reparte 70/20/10 entre campañas probadas, pruebas y retargeting.

Los presupuestos pequeños obligan a tener disciplina. Los negocios que más dinero desperdician en pauta casi nunca son los de presupuestos pequeños. Son los que escalaron demasiado rápido antes de entender su economía unitaria.

La forma de hacer campañas pagas con poca plata es conocer tus números primero, concentrar el gasto en un canal a la vez y repartir el presupuesto con una regla fija: 70% a lo probado, 20% a pruebas y 10% a retargeting.

¿Qué números necesitas antes de gastar un peso?

El error más común que mata presupuestos es lanzar campañas antes de conocer tu economía unitaria. Cuatro cifras importan:

  • Costo de adquisición de cliente (CAC): ¿cuánto puedes gastar para conseguir un cliente y seguir siendo rentable?
  • Valor promedio del pedido (AOV): ¿cuánto gasta un cliente típico en una sola transacción?
  • Valor de vida del cliente (LTV): ¿cuántos ingresos generará ese cliente durante su relación contigo?
  • Margen bruto: después del costo del producto, ¿qué porcentaje de los ingresos queda disponible?

¿Con qué canal empezar?

Empieza con Google Shopping. Hay intención comercial alta y demanda existente: estás capturando compradores que ya buscan lo que vendes. Para la mayoría de categorías de producto, es el canal con menor CAC cuando se ejecuta bien.

Agrega retargeting en segundo lugar. Los visitantes de tu sitio son audiencias cálidas. El retargeting en Google Display y Meta suele entregar 3 a 5 veces el ROAS de las campañas de prospección.

¿Cómo repartir el presupuesto?

Asigna el 70% del presupuesto pago a campañas probadas. Reserva el 20% para probar creatividades y audiencias nuevas. Deja el 10% para retargeting. Con esa estructura escalas lo que funciona y sigues aprendiendo sin apostar el presupuesto principal en experimentos.